En los orígenes sociales del “brindis” se encierra la tradición de expresar un deseo y dejar en manos de “la providencia”, a quien hemos ofrendado el magro sacrificio de haber empinado el codo, la ciclópea tarea de cumplirlo.
Hoy había pensado en “brindar” por todos aquellos hermanos que nada tienen. En incluirlos en mi corazón, en el sublime instante de un recuerdo... y me di cuenta que estaba prematuramente “en pedo”.
Hoy no quiero “brindar” por nada, ni por nadie. Recién ahora, me doy cuenta del peligro que encierra esa trampa dialéctica... es como comer hasta el hartazgo, en honor de quienes se mueren de hambre, algo que más que llana hipocresía, raya sinceramente, lo pornográfico.
Así que en lugar de brindar, invito a todos los que me lean y quieran hacerlo a comprometernos, si COMPROMETERNOS, ésta misma media noche y de ahora en más, a cada día 29, reunirnos espiritualmente a NO COMER JUNTOS. Y sostener ésta tradición y compromiso, hasta que no quede un sólo argentino con hambre, sobre este bendito país.
Así que en lugar de brindar, invito a todos los que me lean y quieran hacerlo a comprometernos, si COMPROMETERNOS, ésta misma media noche y de ahora en más, a cada día 29, reunirnos espiritualmente a NO COMER JUNTOS. Y sostener ésta tradición y compromiso, hasta que no quede un sólo argentino con hambre, sobre este bendito país.
Los argentinos siempre nos vanagloriamos de ser un pueblo solidario, yo, aunque tengo mis dudas, me he propuesto demostrarlo. Y si esta acción funciona en nuestra patria, entonces si estaremos en condición de exportar una idea positiva al resto del mundo y de no ser conocidos simplemente, por salir a golpear cacerolas, cuando nos meten la mano en el bolsillo, los ladrones de turno que supimos elegir.Dicen que los argentinos somos solidarios, entonces intentemos demostrarlo. Cada familia que haga ayuno los días 29, colgara un paño blanco en alguna ventana de su casa para expresar su adhesión al pacifico movimiento.
La idea es, que todos los alimentos que las familias no consuman en esos días, se distribuyan entre quienes no tienen que comer la mayoría de los días del año.
Si las leyes del mercado se cumplen, estoy segura que a más de uno le convendrá ser generoso.
En muy pocos años, no se ni como, ni quien, desafiando hasta el menor sentido de la higiene, logró imponer la costumbre de comer ñoquis los días 29, colocando un mugroso billete bajo el plato. Esta costumbre se consolidó de la mano de una avara superstición. La creencia popular, asegura que al roñoso que haga esto, milagrosamente le irá mejor, en el plano económico.
Muy bien, entonces, si en verdad los argentinos somos mas solidarios que mugrientos, esta idea debe prosperar, convertirse en tradición y devolvernos un poquito de nuestro orgullo.
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Analía Alvado
¡¡GRACIAS MAESTRO!!!





2 comentarios:
Cuentan que la costumbre de los ñoquis del 29 se debe a que San Francisco de Asís pasó por una casa de un matrimonio pobre cuya cosecha se encontraba practicamente perdida, que lo recibió de muy buen modo pero no tenían para darle de comer màs que una onza de harina. La mujer preparó bolitas de engrudo, las cocinò y las puso en la mesa, sabiendo que no iban a comer hasta nuevo aviso.
Al día siguiente, San Francisco partió satisfecho y el hombre de la casa se encontró con su plantación de trigo totalmente saneada, lo que le generó una abundancia de alimentos. Era un día 29.
Un par de horas después agrego:
Me encanta la idea. Es algo muy creativo. De verdad.
Besos!
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